jueves, 4 de julio de 2013

Travis


A todos nos ha pasado: ves un anuncio, se te queda la música metida en la cabeza y te las apañas para tener la información de quién la canta y cómo se llama la canción. Normalmente con el paso del tiempo nos olvidamos, o si tuvo fama, pasa a ser una de esas canciones puntuales que se ponen de moda, y nunca más se supo del grupo.

Sin embargo, cuando descubro una canción que me apasiona, no lo dejo ahí, y suelo escuchar más cosas del mismo autor. En la mayoría de los casos resultaron ser eso, éxito de un solo single. Hasta que vi el anuncio del Mercedes-Benz Clase E, allá por el 2000, donde aparecía un niño aburrido metido en un coche en mitad de un atasco, y el Mercedes en cuestión se deshacía del tráfico como si tal cosa. El anuncio no era nada del otro mundo, pero la música me enganchó, y tras varias búsquedas di con que la canción era Side, de Travis.
El anuncio no lo he vuelto a encontrar por desgracia, pero la canción, para quien no la conozca, es ésta:


A partir de ese momento les seguí la pista de aquella manera, pues las revistas españolas no se hacían mucho eco de ellos, y yo era una novata en esto del Internet. No me considero una auténtica fan de ellos. Sí, tengo todos sus discos, y sí, siempre me entero de sus andaduras, pero he de reconocer que normalmente por azar. Nunca los he visto en directo, es mi maldición, porque siempre, absolutamente siempre, hay algo que me lo impide. O bien me he enterado a toro pasado, no sé qué es peor.

Hace algunos meses, como por arte de casualidad, la misma con la que los conocí, me llegó por YouTube una recomendación de un videoclip de Travis, llamado Another Guy. Tras tantos años, pensé, debía ser una canción especial que habían sacado para algo como un recopilatorio benéfico o algo así. Y no, era un single de Travis, así, sin más. Sabía que el cantante había sacado disco en solitario y había hecho su correspondiente gira -a la que por supuesto, no pude ir- pero de la banda nunca más supe, así que tras tanto tiempo sin saber de ellos, supuso una alegría inmensa el oírles de nuevo, aún siendo sólo un sencillo.

El videoclip, muy en la línea de ellos, extraño, divertido. Y hecho años más tarde del último que sacaron, y es que el paso del tiempo no perdona nada ni a nadie. La canción sin embargo no me convenció. Algo sosa para mi gusto.

Más tarde empezaron las noticias de un nuevo disco, salió Where You Stand, primer single oficial del nuevo disco (¡disco nuevo!). Éstos son los Travis que conocía. El videoclip consta de una tipa haciéndoselo pasar putas a Fran Healy (el cantante. Siempre los peores parados).

Y la cosa cada vez va a mejor. Su último videoclip, segundo single, ha sido de los mejores que he visto en toda mi vida. Una idea de lo más original: figuras hechas con el propio vaho. El resultado es digno de ver:


La escena de la caída o el barco y el mundo en color me dejaron atónita. Estoy en la búsqueda ahora mismo de ver el cómo se hizo.

El disco se llamará como el primer single, Where You Stand, y constará de 11 canciones (ya veremos si no hay alguna escondida por ahí). La fecha del lanzamiento es el 19 de agosto, fecha difícil de olvidar pues el cumpleaños de mi hermana Clara, también seguidora de Travis. Así que no queda más que esperar pacientemente a que llegue agosto para poder escucharlo.

domingo, 9 de junio de 2013

The Art Of Doing Nothing


No escribo reseñas, eso que vaya por delante. Tan sólo expreso mi punto de vista, siempre personal y subjetivo, acerca de un disco. Mi punto de vista pero con todo mi respeto. Intento no ser demasiado brusca exponiendo mis críticas pero con algunos me sale la vena quisquillosa más que con otros artistas. Y con Mark Owen, siendo mi cantante favorito durante más de 15 años, reconozco que me pongo muy perfeccionista con cualquier cosa que haga. Y si no me gusta, mal vamos.

Así que si hay alguna fan a la que le parezca que todo lo que hace este muchacho hombre es digno de alabanzas, que no siga leyendo. O si lo hace, bueno, me habré ganado a otra persona cabreada conmigo. En fin, más se perdió en la guerra...

No me gusta que la gente haga prejuicios basados en opiniones de otros, así que para quien interese, aquí hay un vídeo donde se puede escuchar una preview del disco:

O quienes prefieran el disco entero, pinchar aquí

Mañana sale a la venta el cuarto disco de Mark Owen, más conocido por pertenecer a Take That y a veces ni eso. Y sus discos en solitario, tres discos previos de lo más variopinto en cuanto a estilo que pasaron sin pena ni gloria. Una lástima que una etiqueta que tengas de por vida ya te anule el resto de tu trabajo. Pero bueno, él ya es mayorcito para saber lo que se hace.

Las comparaciones son odiosas, pero en el caso de Mark es que son imposibles porque ninguno de sus discos se parecen entre ellos. No me voy a explayar de nuevo en hablar de los anteriores, para eso ya tengo otra entrada en este blog. Y siguiendo en su línea, The Art Of Doing Nothing es... Diferente.

Cuando lo escuché el pasado viernes de una primera oída me percaté de que ahora Mark se ha tirado por un sonido más eléctrico, con algún sintentizador de esos que no me gustan nada: con la voz tan particular que tiene y la fastidia así. Y en esa primera escucha, siendo How The Mighty Fall el anterior disco, mi primera opinión fue "no está mal pero podría ser mejor." Ahora que ya lo he escuchado más detenidamente, reconozco el intento por hacerse sonar con un ritmo acorde a lo que suele escucharse hoy en día.


El primer corte del disco, Giveaway, una canción que empieza con el eco de la voz y una constante de fondo que casi sin darnos cuenta se transforma en algo más distorsionado hasta llegar al primer estribillo, donde se incorporan los coros sin alterar esa tranquilidad. Pero a partir de ahí, el ritmo aumenta siendo el protagonista durante el resto de la canción. Es una buena canción para empezar el disco, muy en la línea de Mark, una canción suave, que se hace notar en un determinado punto pero sin abusar, que para eso queda aún mucho disco.

The One empieza como lo que es, una canción ¿disco? pero donde predomina la voz. La típica canción que escuchas en cualquier discoteca donde pinchen dance. Es aquí cuando, si conoces cómo suena Take That, notas cierto parecido con el álbum Progress. Y es que en esta canción es fácil imaginarse al mismísimo Gary Barlow con sus gorgoritos cantándola. Hacia la mitad, cuando cobra mayor fuerza, la canción mejora e incluso podría ser un posible próximo single, aunque para mi gusto le falta algo, quizás una letra menos repetitiva.

El primer single es la que viene a continuación, Stars. Y aquí es cuando más se nota el sintetizador del que hablaba antes. Reconozco que tiene un estribillo contagioso, pero escuchado el disco entero, considero que quizás debiera haberse arriesgado más y haber elegido otra canción como single. Pero hace su función, representa esa primera idea de por dónde va el disco.

Carnival, esa canción que en instrumental nos hemos cansado a escuchar las fans viendo el vídeo que surgió con la renovada y moderna web de Mark. Y si en instrumental me encantó, en la versión original no pierde nada. Una canción que no es para bailar como The One pero de esas con las que te dejas llevar. Y la letra vuelve a ser algo repetitiva, pero aquí es más en plan subliminal, de las que luego sin ton ni son vas canturreando por la calle. Pero si hay algo que destacar, es la melodía. Echo en falta, y mucho, a Paul Freeman en las letras, pero Ben Mark y Jamie Norton se hacen notar en esta parte, y es una alegría que vuelvan a trabajar juntos.

El quinto corte es Animals, que leyendo las opiniones de otras fans es la más valorada en general. A mí personalmente hay algunos trozos que me recuerdan a Secondhand Wonderland (pero con su voz de ahora), y otros en los que me da la impresión de que Mark intenta imitar la manera de cantar de David Bowie (we could be the animals). Y a pesar de todo, tiene ese toque oweniano, y quizá por eso es una de mis favoritas.

Us And Ours, otra vez el sintentizador fastidiando la voz y otra vez el ritmo dance. Aparte del cachondeo que tengo yo sola porque, a falta de leer las letras, en el estribillo parece que diga "oooooh sandaloo...", y pienso sí, el incienso de sándalo que se le ha subido a la cabeza. Bromas aparte, es una canción alegre, y preveo que en directo ganará mucho y podría ser de las más coreadas y aplaudidas. Pero no se encuentra entre mis destacadas.

Y luego está Heaven's Falling, la canción que más me ha sorprendido de este disco, y la que menos me podría esperar de él. Todo ello en sentido negativo. ¿Es la que menos me gusta? Sí, sin duda. Empieza más o menos bien, pero la voz de Mark suena en sus notas más graves como sonaba en Stand, y no digo que cante mal en ese registro pero para mi gusto prefiero unos cuantos tonos más. Y entonces cuando menos te lo esperas, ¡aparece un rap! Y yo con cara de póquer. Al menos es de agradecer que el rap no lo haga él tras visto lo visto cuando le tocó sustituir a Robbie Williams rapeando en un directo.

La octava canción, Raven, es la que tengo catalogada como favorita. Ya pasa a cantar como suele cantar él, con un tono más agudo en algunos momentos pero sin llegar al nivel de Animals o The One. Y el ritmo acompaña a la letra en su justa medida, haciéndose notar cuando debe hacerlo y pasando a un segundo plano cuando la voz tiene que ser lo principal. Los coros pueden ser simples, pero ahí reside lo bueno de la canción, y la alternancia entre las guitarras acústicas y las eléctricas me pirra. Y estoy segura que si Mark se lo monta bien, con Raven puede conseguir ese vínculo especial y la participación del público en el concierto.

Tras el subidón, llega una melódica que a estas alturas del disco ya se echaba en falta. S.A.D. Con ese título de siglas crípticas escuchamos el dueto que se marca con Ren Harvieu, a quien podría haberle dado mayor protagonismo en esta colaboración porque la voz de esta chica es buena (y eso lo digo escuchando Sister Morphine, ¡recomendable!), pero Mark la eclipsa en gran parte, y la canción pierde pudiendo haber sido mejor si hubieran alternado las voces en lugar de cantar los dos al mismo tiempo. Eso sí, cabe destacar los arreglos del final que me ponen los pelos de punta cada vez que los escucho.

End Of Everything empieza suave con unos pocos acordes de piano pero pega el subidón a partir del medio minuto y ya nos hace notar que es una canción de las de Mark, a medio tiempo, con un estribillo algo flojo que nada tiene que ver con el resto de la canción. Y es que lo que merece la pena de este corte es todo el resto, y la guitarra de Ben con el piano de Jamie es a veces una combinación asombrosa. Es un buen broche final.


En una visión general y alejada, es un disco que está bien, ni más ni menos. Mark intenta amoldarse a los tiempos que corren pero siendo quien es, difícil lo tiene. El intento por hacerse más bailable, sea o no influencia de los últimos trabajos de Take That, no le pega mucho pero lo importante es que a uno le guste lo que hace, y siendo tan perfeccionista como es, seguro que ha dado lo mejor de sí. Otra cosa es que cada cual tenga sus preferencias en cuanto a estilos musicales y a unas fans les guste más y a otras menos. Algunas dirán que es lo mejor que ha hecho hasta el momento. Yo seguiré diciendo que no existe nada como el How The Mighty Fall.

Cabe decir que The Art Of Doing Nothing no viene con letras en el libreto (lo cual me jode, y mucho, y en cualquier CD) y además existe una versión extendida donde se incluyen tres canciones más (Ghost, Morning Bell y The Lamb) y dos remixes de Stars. Los remixes no los he escuchado, pero las canciones sí, y si hay algo para destacar, sería como mucho Morning Belle, otro tema casi dance que recuerda lejanamente a grupos que están en auge ahora mismo. Pero siendo sincera, yo me quedaría con el CD normal. Pero soy una ansias y tengo el deluxe firmado primera edición formato guayquetecagaschachipiruli-piezadecoleccionista de camino.

miércoles, 5 de junio de 2013

¿Otra vez?

En época de tour de mis cantantes favoritos, algunas de las preguntas que más me suelen hacer, siempre vienen provocadas por frases como "me voy a ver a Mark" o "tengo entradas para Londres y para Manchester". Y las preguntas siempre son las mismas: "¿Otra vez a Mark?" o "¿Vas a ver el mismo concierto dos veces?". Preguntas que suelen hacer los no fans, e incluso algún aficionado a la música en rara ocasión. Y no creo que sea la única persona a la que formulan estas cuestiones cada vez que anuncia que se va de concierto.

En cuanto a la primera pregunta, no importa que sea Mark Owen, John Garrison o Reikiavik. De hecho la última vez que me preguntaron fue "¿Otra vez vas a ver a los Reikiavik ésos?". Pues sí, y las veces que pueda permitírmelo y que me dé la gana, es lo que te dan ganas de decir tras tantos años aguantando el "¿Otra vez?", sobre todo cuando lo dicen en ese tono cansino y a veces incluso despectivo. Concretamente en aquel caso la distancia en tiempo entre ambos conciertos fue una semana. Pero ahora con la gira de Mark, ansío que alguien me pregunte si OTRA VEZ me voy a ver a Mark. Ya tengo asumido que la gente no tiene en cuenta cuánto tiempo ha transcurrido desde la última vez que le vi encima de un escenario (mayo 2011) ni mucho menos que distinga Mark de Take That (en julio 2005 fue su última gira en solitario,hace 8 años!!!!). Pero esa información es inútil para quien pregunta (como es lógico), así que ahorro saliva y me limitaré al "Sí, otra vez :) ".

Por otro lado, ¿hay algún problema en ver el mismo concierto dos veces? Ok, admito válidas las opiniones de derroche de dinero, pero es que NO es el MISMO concierto. Empezando por si es un artista al que nunca has visto en vivo, no puedes hacerte una opinión firme basada en una sola actuación. Si el cantante ese día tiene mala suerte y hace una actuación penosa,no volverás a verle en directo, irás comentando lo mal que canta y no sabrás si es realmente así o es un buen artista con un mal día.

Por otro lado algunas giras de artistas de renombre y gran popularidad suelen ser todos los conciertos igual, pues están organizados bajo un estricto guión difícil de saltarse. Pero como espectador ante un gran espectáculo no puedes estar atento a todo, y la oportunidad de ver el mismo show dos veces te permite percatarte de cosas que te habías perdido. Y en cuanto a lo del guión, siempre hay alguna excepción, por ejemplo cuando me entero que mi grupo favorito cambió gran parte del setlist (lista de canciones) a mitad de la última gira, con lo que los primeros conciertos NO fueron idénticos a los últimos...

Y si ya hablamos de artistas con menos renombre, ahí sí que no son conciertos iguales ni de coña. Y eso me encanta, porque nunca sabes qué te puedes esperar. Empezando por la distinción entre conciertos acústicos y eléctricos en los que el setlist cambia por completo. No es lo mismo un concierto con toda clase de instrumentos musicales que hacer uno menos "ruidoso" y tener que limitarse a un número determinado de instrumentos.

Y está el hecho que los conciertos, cuanto menos multitudinarios, más especiales son, los artistas suelen relacionarse más con el público, improvisan temas, y los fallos técnicos, más comunes en locales pequeños, siempre son una buena anécdota y motivo para hacer un chiste en mitad de la actuación. Cosas que suceden al azar, al contrario que en conciertos en estadios donde todo está medido al milímetro y cualquier fallo está mal visto.

Por poner ejemplos que he visto y vivido: Mark Owen se resbaló en mitad de una canción cuando cantó con Take That en el estadio de Sunderland (Newcastle), y se limitó a reírse con el resto pero la actuación siguió como si nada. Entre canción y canción, ni se mencionó. Sin embargo, en un concierto de John uno de sus pedales quedó enganchado, sonando aún cuando la canción había terminado, y recuerdo a John haciendo el payaso pisoteando (en broma) el pedal y haciendo chistes sobre él el resto del concierto. O como cuando en un concierto de lo que iba a ser media hora terminó siendo casi una hora más al unirse amigos suyos espontáneos para hacer versiones de canciones de otros grupos. Esto último sucedió en Leamington (UK) pero yo me lo perdí porque ya había ido a verle a Londres. Y no ha vuelto a hacerlo nunca más.

Así que sí, me gusta ir a más de un concierto del mismo grupo. No espero que la gente lo llegue a entender, no voy a soltar todo ésto cada vez que me digan que tiro el dinero por ver al mismo artista en diferentes ciudades, pero seguiré haciéndolo mientras pueda. Los conciertos no me dan de comer pero me hacen la más feliz.

Ah, y por cierto, en una semana voy a ver a Mark Owen en Inglaterra. Dos veces. :)

sábado, 4 de mayo de 2013

La vuelta de Mark Owen en solitario

Quien me conozca, seguramente estará diciendo "ya estabas tardando en hablar de él". Pues sí, es inevitable. Es lo que tiene ser fan del mismo cantante durante 17 años (17 años, se dice pronto). Después de tantos años, hasta mi madre dice que es uno más de la familia.

Pues bien, el motivo para hablar hoy de él es que por fin se ha dignado a retomar su carrera en solitario (¡bien!). ¿Y por qué me alegro tanto? Sencillo. Seré muy fan de Take That por muy prefabricados que sean, y los adoro aunque a veces los mataría, pero Mark en solitario... Es otro mundo. Y a partir de ahora todos  los datos que voy a decir los digo tirando de memoria, así que si hay errata, es de agradecer que se me diga.

Cuando me hice fan de Take That ya estando separados seguí a tres de sus miembros en sus carreras en solitario (a saber: Mark Owen, Robbie Williams y Gary Barlow), sin perder la esperanza de que antes o después volverían a reunirse como banda. Mientras que Robbie tiró por una rama más rockera y Gary se mantuvo en lo melódico que provenía de Take That, Mark sorprendió a todo el mundo, dejándose greñas y pasando de niño bueno y tierno a sonriente hippie-grunge. Y la música... Rara. Para las adolescentes que éramos en aquel 1996 todo lo que hicieran nos parecía perfecto, pero ahora mirando hacia atrás, es cuando sé que Green Man, su primer disco, era raro de narices. Era una fumada muy grande; Green Man sin ir más lejos, el título ya lo dice todo, o Are You With Me, que leyendo la letra y con eso del campo de amapolas puedes encontrar mucha ambigüedad en la traducción. Sin embargo aún hoy algunas canciones las salvo de la hoguera, tales como Clementine, Ask him to, o I am what I am (la que salió como single, que nada tiene que ver con la versión del álbum). El disco tuvo su bombazo, siendo número 1 en España y en no sé cuántos países más. Pero la burbuja pronto explotó y a Mark se lo tragó la tierra.

Mis esperanzas de volver a ver a Take That juntos iban disminuyendo conforme pasaban los años, y allá por el 2003, un día sonó en la radio Four Minute Warning, decían que era de Mark Owen. Recuerdo el no pestañear, no creer lo que la locutora decía, y el quedarme de piedra al reconocer su voz. Por aquel entonces ya había empezado a moverme por el mundo de Internet, así que después de grabar la canción en cassette como solía hacer en el 96, me fui al cybercafé a investigar, y encontré que Mark había resultado ganador en una especie de Gran Hermano de famosos en Inglaterra. Él seguía vistiendo con ropas algo hippies pero con mejor pelo y esa sonrisa que cualquier markiana reconoceríamos entre un millón. Los años en el anonimato le habían sentado de lujo. Y así fue cómo me enteré de que la discográfica del Green Man le había echado, y que para poder promocionarse para un segundo disco que tenía en mente, se había metido en ese programa. Sí, bueno... El dinero iba para una causa benéfica, y oficialmente para eso había decidido entrar en la casa del Celebrity Big Brother. Pero para mí la razón fue la primera. Cuando salió de la casa, al poco publicó In Your Own Time, donde retomaba esa vena pop de las que solían sonar tanto en las radios de aquel entonces. Era un disco muy comercial, ni por asomo se parecía al primero, que era tan trascendental y místico. El segundo exprimía lo romántico (el tema por excelencia, Alone Without You, pero también destacaría Close To The Edge o If You Weren't Leaving Me) y en inferior cantidad temas más autobiográficos, como Pieces Of Heaven, balada deprimente donde las haya pero con el mensaje de que no hay que rendirse por muy mal que vayan las cosas.

Por suerte, no sólo lo cantaba sino que también se lo aplicaba. Le echaron de esa segunda discográfica por las pocas ventas del disco. ¿Qué esperaban, si la promoción había sido escasa, casi nula? Sí, bueno, el tour por las salas indies del momento en Inglaterra estuvo bien, pero no puedes vender un concierto si no vendes previamente el álbum. Bueno, puntualizo: no lo vendes si no eres ya previamente archiconocido y tienes un grupo de millones de fans detrás que sabes que, independientemente de cómo suene el disco, comprarán la entrada al concierto. El tema es que mucha gente, muchísima, se enteró del disco y de la gira a toro pasado, y por el boca a boca. En aquel entonces la mayoría de la gente no disponía de ordenadores en sus casas y el único sitio por donde te podías enterar de algo era en el foro de la web oficial. Pero si no actualizan la web, la gente no entra al foro. Tan simple como eso. Es decir, desde mi punto de vista, tuvieron delante de las narices una fuente de ingresos no de la ostia pero sí buena, y no le supieron sacar provecho.

Así que, fastidiado de que su segundo contrato no saliera según lo esperado, se lió la manta a la cabeza y a finales del 2004 creó su propio sello discográfico, Sedna Records, con el que autoeditó su tercer album, How The Mighty Fall, y para mi humilde opinión, uno de los mejores discos que he escuchado en la vida. Temas como They Do, el rockero Wasting Away o el contagioso I Believe In The Boogie hacen que merezca la pena. Al año siguiente, con la web ya actualizada y mayor actividad en el foro que seguía siendo fuente de información constante, se dedicó a promocionarlo por las radios inglesas y alemanas, para más tarde dar una gira europea que lo traería a España. Como suele pasar, de lo de España nos enteramos cuatro gatos, pero al menos las fans aportamos nuestro granito de arena comprando el single en cantidades inimaginables para que subiera las ventas en nuestro país. Yo aún guardo como unos cinco singles, más o menos. Y cuando pisó por segunda vez España en solitario (desde el 96 no había vuelto), las entradas para verle en la Moby Dick de Madrid se agotaron, en parte porque decidieron reducir el aforo.

Pero tan pronto terminó el tour, en diciembre de 2005 saltó la noticia: Take That volvían a reunirse. Así que la carrera en solitario de Mark había terminado. Recuerdo el rebote que cogí, no era justo, en ese momento cuando parecía que iba a remontar, que la crítica incluso empezaba a fijarse en él en el buen sentido, que la gira había conseguido a traer más gente de fuera del fenómeno Take That, ahora iba y decía que se iba a reunir con la banda. A tomar por saco todo. Pero bueno, como ciertas cosas en las mejores familias, se le termina "perdonando". Y es que es difícil cabrearte por mucho tiempo con un cantante si sigue haciendo música que te gusta. No digo que no me gustara lo que vino después, todos los viajes y aventuras con los tours de Take That son inolvidables e inmejorables, pero como aquel 2005 entre Mark, Keane y Budapest, entre Alicante, Madrid y Barcelona, no he vivido nada igual.

Y ahora, ocho años después, vuelve a retomar su carrera en solitario mientras Take That está de descanso. No sé qué cable se le habrá cruzado pero ha decidido que era el momento y lo ha hecho. Él es así. Supongo que ahora que Take That vuelven a ser famosos, puede tener mayor éxito en solitario, y además, como suelo bromear con algunas thatters, querrá cambiar los azulejos del baño y no le llegará la pasta. La verdad es que me gustaría pensar que todo lo que se organizó el año pasado por su 40 cumpleaños (subasta benéfica incluida) ha tenido algo que ver para que se diera cuenta de que las boogiebelievers seguíamos esperando que volviera a tocar en salas pequeñas y él solo con sus chicos de siempre.

La pregunta es: ¿cuajará esta vez? El single, Stars, la verdad es que no suena mal, pero a mí no me termina de convencer. El disco sale en junio, aunque ya hay por ahí una preview y me convence bastante más, aunque ahora el estilo es quizá demasiado electrónico para mi gusto, a ratos me suena tanto al Progress de Take That que no sé qué esperar. Ya haré una crítica en condiciones cuando me llegue el CD, porque sí, ya lo he reservado, y sí, me estoy pensando en ir a verle a Reino Unido, aunque me asombre y me indigne que quiera vender las entradas antes que el disco. Cosas de fans, ni yo misma me entiendo.

Fanologista - parte 2: las groupies y las bands aid

Fanologista es un término que me inventé hace ya algunos años. Desde el 2005 fui más consciente de palabras como "fandom", "fénomeno fan", groupies, stalkers, etc. Y me pareció interesante la idea de crear una entrada del blog que por aquel entonces usaba (MySpace) donde hablara de los tipos y "especies" que me había encontrado a lo largo de aquellos conciertos y viajes, desde España hasta Suiza pasando por Reino Unido, of course. Es curioso cuánta especie de fan hay por ahí suelta.

Aún hoy en día me asombra las semejanzas y diferencias que hay entre fans. Ahora mismo están de moda las Directioners y las Believers (fans de One Direction y Justin Bieber), pero no dejo de ver lo mucho que se parecen a algunas takies (fans de Take That. En inglés, thatters) que conocí hace casi 18 años. Así que cuando hablan de enfrentamientos entre directioners, believers y takies, simplemente me parto de la risa (pero declaro que aún sigo manteniendo cierto odio contra los Back Street Boys de cuando tenía doce años ¬¬ ).

En esa primera entrada, tirando de varias fuentes, describí lo que para mí era una fan, una teen-fan (o fanteen como dicen ahora, qué más da), stalkers y supporters (otro término, co-inventado con una amiga, Raquel). Traduje la entrada (en MySpace sólo escribo en inglés) y la trasladé a mi otro blog, el genérico:




Años más tarde, releyendo ese mismo texto, fue como surgió la idea de crear este blog exponiendo mis puntos de vista y mis experiencias como fan y observadora de otras fans y de gente que rodea a los músicos en general.

Pero al grano. Hoy, tras dar por perdidos todos mis apuntes y documentación que había encontrado, empecé de nuevo desde cero, y por fin terminaré de exponer las diferencias entre fans, groupies y band aids, términos que a mi parecer no deben confundirse bajo ningún concepto.

Podría decirse que son tribus urbanas, pero como sucede con las mismas, puedes pertenecer a varias de ellas al mismo tiempo. Básicamente, la diferencia reside en la distancia entre el que hace la música y el que la escucha. Como ya dije, una fan se caracteriza más por las actividades y las relaciones con otras fans que por tener una relación cercana al grupo o cantante (para ello están las groupies y las band aids). Cierto es que las actividades de las fans en algunos casos conllevan a ayudarles, pero la recompensa suele ser más para las propias fans que hacia el artista, el cual ni llega a saber de esas ayudas "no oficiales".

Hoy en día la mayoría de gente confunde el término "fan" con "groupie", y ya por ir a un par de conciertos de la misma banda te llaman groupie. Pues no. Nada tiene que ver. Cierto es que no descarto la posibilidad que las groupies nacieron de las fans, o viceversa, pues hasta donde he conseguido averiguar, la idea de "groupie" surge en los 60, época en la que también surgió el "fenómeno fan". Incluso dentro del término, yo diferencio varias clases de groupie a lo largo de la historia.


Pamela Des Barres
Para empezar tenemos a las primeras groupies, aquellas que surgieron entre lo 60-70, y las que a mi parecer tienen el signifcado de una verdadera groupie puesto que son el origen. Se caracterizaban por ser adolescentes que acompañaban a los músicos, incluso en los 70 surgieron las denominadas baby groupies, pues rondaban entre los 12 y 17 años de edad. Y por acompañar me refiero a que convivían con ellos mientras iban de gira, les facilitaban los que ellos pidieran ya fuera drogas, sexo o una niñera para los hijos del artista. A veces eran incluso musas, hay numerosas canciones compuestas para y por ellas. Iban cambiando de banda o cantante según les rotara o cuando veían que el cantante perdía interés en ella y se fijaba en otra. Simplemente cambiaban de grupo y arreglado, todo de buen rollo. De esa forma ellas consiguieron tener su propia popularidad, independiente de con quién durmieran. Además, a pesar de en su gran mayoría ser consumidoras de estupefacientes, tenían las ideas muy claras de cuál era su papel, sabían cuando tenían que desaparecer para dejar paso a nuevas groupies, lo tenían asumido como una evolución y lo veían lógico y normal. 


Sid Vicious y Nancy Spungen
Entre mediados de los 70 y principios de los 80 surgen otro tipo de groupies, perdiendo esa característica entre mística y personal assistant, convirtiéndose en sólo la amante o incluso a veces esposa del artista. En esta época también coqueteaban con las drogas, pero de manera menos sutil ya que las drogas que consumían eran más duras, y además eran también muy dadas a beber. De cierta manera todo se volvió más salvaje, tenían una personalidad más directa e hiriente, y preferían no compararse con sus antecesoras y por supuesto, que no las confundieran con simples fans. Ellas estaban muy por encima de eso. Además, les encantaba jactarse de sus "conquistas".


Y así fue como la cosa degeneró en las groupies de los 90, chicas ya no tan jóvenes sino de edad más acorde al artista, con carrera a medio hacer como actrices o modelos, cuyo único objetivo es estar en las mejores fiestas, acostarse con todo famoso que se preste y por supuesto, que él lo pague todo. Y si además, eso les ayuda con sus objetivos profesionales, mejor que mejor. Intentan en vano convencer que han vuelto a los orígenes de las groupies de los 70, que hay algo más allá del sexo, pero cuando sus relaciones no duran más allá de una noche, la excusa pierde credibilidad.


Pero no se puede generalizar del todo, hay groupies que van con el grupo por fama, pero también las he visto que les acompañan porque las fiestas son geniales y las bebidas y drogas son gratis, y otras realmente van con ellos porque empezaron como fan, pasando por ser la groupie detrás del escenario y hoy en día es feliz esposa que le acompaña en todas las giras. Esposas listas donde las haya.



Y bueno, al comienzo de la entrada he mencionado a las bands aids, de las que es muy difícil encontrar información, y toda la que encuentras proviene de la película Almost Famous/Casi Famosos (foto de la derecha). En la película se entremezcla el término de groupie de los 60 que ya he explicado con el de band aid, pero en su momento no me convenció y hoy en día menos. Band aid, aparte de tirita en inglés, literalmente significa "ayuda de la banda", y tomando esa traducción se puede aplicar a un grupo de personas que suelen tener una relación estrecha con el artista, pero centrado en lo profesional sin dejar de lado el colegueo.


A las bands aids les gusta la música en general, y sus estudios y su vida profesional suelen estar encaminadas a la industria musical (periodistas, encargadas de redes sociales, otros músicos...). Cuando les gusta un grupo o cantante aprovechan y tiran de su experiencia y sus contactos para promocionarles por su cuenta, sin necesidad de que por ello las band aids obtengan una recompensa económica.

Anteriormente he mencionado que algunas fans se mueven en grupos para también promocionar al grupo, pero hago hincapié  la diferencia reside en la profesionalidad y en la relación con el artista. Las fans pueden ser muchas, y hacer mucho ruido, pero una band aid sabe a qué contacto hablarle del último grupo que le gusta, y sabe de qué hilo tirar para conseguir que la banda adquiera mayor popularidad. Y como es algo que interesa también a los artistas, mantienen un contacto constante con este tipo de personas. Los grupos adquieren publicidad gratis, y las band aids adquieren las ventajas de ser colega de las bandas (entradas gratis, pases VIP, etc.). Todos salen ganando.


jueves, 2 de mayo de 2013

Reikiavik


De izq. a dcha.: Javi (voces), Miguel (guitarra), Raúl (guitarra), Ernesto (batería)  e Isma (bajo)


Reikiavik es un grupo de Madrid que, como aquel quien dice, "están empezando". Afirmación que comparto en cierta medida, no del todo, pero de eso ya hablaré más tarde. Por otro lado, no soy de poner etiquetas, pero si tuviera que describrir su música, diría que se acercan más al rock que al pop, aunque constantemente están probando y lo mismo te saltan con una canción romanticona que con una electrónica y oscura.

Pero empecemos por el principio. Conocí a Reikiavik hace dos años, en el 2011, por uno de esos anuncios que salen en la parte derecha del Facebook. "Influencias de Oasis... Indie brit rock...", o algo así decía. "Y yo que me lo creo", pensé para mí misma. Oasis nunca han sido santo de mi devoción, no tengo ninguno de sus discos y podría decirse que ni siquiera he escuchado todas sus canciones, pero las pocas canciones que me gustan de ellos, no me gustan, me encantan. Además, los considero una parte importante de la historia musical de los noventa pues desde mi punto de vista hay un antes y un después de ellos. Y por eso mismo, y por la curiosidad y el hambre de música nueva, me metí en su página y escuché las pocas canciones que mostraba. Reconozco que tengo (o tenía hasta hace unos años, poco antes de conocer a Reikiavik) ciertos prejuicios contra la música cantada en castellano, pero cuando todo lo que escuchas en ese idioma es una bazofia, se tiende a generalizar. Por suerte para mí, les di una oportunidad y me decidí a escucharlos. Lo que en aquel momento se me estaba pasando por la cabeza era "¿cómo pueden osar compararse a Oasis? Y encima, a saber por esos títulos, cantan en español". La cosa no pintaba bien.


Las canciones que mostraban eran la primera demo. Creo recordar que la primera que escuché fue Cristal, una canción con ritmo constante y letra extraña. Seré sincera, en ese momento no me gustó nada de nada. Luego estaban Satélites, canción con la que es fácil identificarse, Partículas De Mí que ya me convenció un poco más en la parte del estribillo que cambia el ritmo, y Luna, que llamó mi atención por la historia que la letra contaba, y frases como "el final de tu vida no está escrito en ningún guión" o la imagen de "Luna no ríe, Luna ya no baila y queda una melodía ahora desgastada" encendieron una chispa de creatividad en mi mente, dándome múltiples ideas para posibles relatos y algunos montajes de vídeos. "Ché, pues no suenan mal, me molan...".

Pero entre esas primeras canciones, la que me enganchó y me dejó con ojos y boca bien abiertos fue Primavera Del 90. De una primera oída ya me cautivó completamente, en gran parte por ese toque nostálgico mezclado con la energía de las guitarras. Y luego, lo que me gusta de mis canciones favoritas, el rasgo común entre ellas, el subidón del final, de esos que notas cómo va subiendo y en el último estribillo el cantante aumenta el volumen de su voz para ponerle más empeño y pasión. Han pasado ya dos años y, a pesar de todo, es una canción que me anima, me ayuda a reiniciar y a coger fuerzas para seguir adelante.



Al poco de aficionarme a a su música, supe que ese verano darían un concierto en un local, y entre lo barato de la entrada, que regalaban CD's y las ganas de comprobar cómo sonaban en directo, allí nos plantamos mi partenaire y yo. El lugar era un pub normal, me recordaba mucho a los de El Barrio, en Alicante: pequeño, más parecido a un piso de protección oficial que a un pub, con poca luz y la música sonando bastante alta. Cogimos nuestra consumición incluida en la entrada y nos colocamos a la derecha del escenario (extrañas costumbres/manías que tengo sin darme cuenta). Ahora mismo no recuerdo si alguien más tocó aquella noche, ni qué canciones tocaron y cuáles no (soy malísima para recordar los setlists), sólo me acuerdo de que empezaron con Cristal. Sí que recuerdo que quedé impresionada, y mucho, primero por la diferencia de cómo sonaban las canciones en directo, muchísimo mejor, con mayor fuerza, y en concreto Cristal en vivo para mí no tenía nada que ver con la demo. Y en segundo lugar, en plan anécdota, porque cuando empiezas a escuchar a una banda, te "inventas" el aspecto que tendrán, y mi intuición acertó en todos menos en uno, en el cantante, que no me imaginaba para nada que tuviera ese aspecto o estilo entre grunge y rockero de los 80. Después del concierto se dedicaron a repartir CD's de la demo, que hoy guardo como oro en paño ya que es el único donde está Primavera del 90.

Después de aquel día empecé a prestarles atención por el Facebook, comprobando que no sólo eran apariencia y cuatro canciones sin más, sino que no paraban quietos un segundo: cuando no estaban organizando el próximo evento, promocionaban sus canciones, componían nuevas... Y así fue como fui a más conciertos, escuchando bandas nuevas para mí, conociendo no sólo de oídas más sitios de la noche madrileña, y ante todo corroborando que lo de aquella noche de junio no era casualidad y que Reikiavik no sólo mejoraban muchísimo en directo, sino también en el tiempo, comprobando que cada vez tenían mejores cosas que ofrecer y que cada vez sonaban mejor.

De hecho, después de esa primera demo, en el 2012 sacaron el EP Instantes (como siempre, gratuito y hecho por ellos mismos), donde yo me quedo con Habitación de Juegos, una canción de las lentas pero con ritmo, y por supuesto, el temazo que para mí les puede dar ese pequeño empujón para hacerse notar, porque no he oído nada igual. Salto Mortal. Guitarras por doquier, una de ellas con el ritmillo que se te mete dentro de la cabeza, contagioso a más no poder, al igual que la letra, sencilla, directa, un estribillo fácil de recordar. Son de esas canciones con las que es imposible no moverse. Y en busca de opiniones más objetivas, he ido pasando la canción a gente que no les conoce de nada, y a todo el mundo le ha gustado. De hecho, una conversación que empezó con "¿de quién son todos esos conciertos a los que vas?" pasó por un "me recuerdan a The Smiths." o "¿Qué guitarras usan?" y acabó en un comentario que nunca olvidaré, más que nada porque no me lo esperaba: "Están bien, la suerte/desgracia es que les hace falta un Alan Parsons que les dé un toquecito comercial a sus canciones. Pero la frescura que tienen es muy buena". Yo ahí lo dejo, por mi parte puedo decir que no he escuchado mucho a Alan Parsons, y que las comparaciones son odiosas, pero a veces inevitables.

Pero parece ser que la suerte de momento les roza pero no les toca. Pero ellos siguen trabajando, grabando nuevos temas, participando en concursos... Currándoselo como no se lo he visto currar a otros que están en el estrellato. Y además, prueban con estilos nuevos. Ahora por ejemplo se han puesto algo más sentimentales y tienen temas como "Aquellas Calles" o "Acróbata" de los que te hacen suspirar. Eso sí, experimentar pero sin perder esos rasgos que tanto les caracterizan. Y para seguir subiendo, se han decidido a lanzar su primer LP, pero esta vez necesitan financiación externa así que han hecho un crowdfunding que están a punto de conseguir.



Como decía al principio, Reikiavik para mí no acaban de empezar, llevan casi tres años como banda, más todos los años anteriores en los que pertenecieron a otros grupos, y la experiencia es un grado como se suele decir. Puede ser una opinión cargada de subjetividad, y no me canso de decirlo, pero yo pienso que estos chicos prometen, y creo firmemente que en algún momento, ojalá que pronto, se les reconozca sus ganas y su trabajo. La verdad es que en estos dos años se han convertido en una de mis bandas favoritas, y al igual que mis otros cantantes favoritos, me da rabia pensar en que un material de tal calidad se quede en el tintero. Tan sólo hace falta "un punto de suerte", como dice el propio Javi.


El por qué de este blog


Hoy me ha dado por pensar e intentar recordar por qué empecé este blog, y de hecho he comprobado que no hice ninguna introducción cuando lo abrí en el 2011, directamente empecé a hablar del momento en que me convertí en fan. Pero creo que todo comenzó al escribir aquella entrada de "Fanologist" en mi blog de MySpace, allá por el... ¿2008? Una entrada a medio acabar y que pronto, o al menos eso espero, terminaré. De momento la tengo bastante avanzada, en borradores, pero en fin...

La verdad es que el blog de MySpace fue el primer blog que me tomé medio en serio, supongo que en parte porque era más abierto y, por tanto, menos anónimo. Además MySpace fue la primera red en acercar los mundos del cantante y del público. Y como red social de música que era, lo que escribí, era todo música. Y lo de medio en serio, yo nunca me tomo un blog/red social/foro muy en serio, quiera o no, en el sentido de que antes o después termino dedicándome a otra cosa, va por rachas como se suele decir. Siempre vuelvo, pero lo mismo tardo en escribir en los blogs semanas o meses, o incluso años.

Aún hoy se puede acceder a algunas entradas de aquel primer blog sin necesidad de logearse. Pero si tienes cuenta de MySpace se ven todas (casi 25, wow!). Lo que no se salvaron fueron los comentarios cuando cambiaron el formato de la web, lo cual fastidia mucho sobre todo cuando escribes una reseña de un disco y el propio cantante te comenta. En ese momento hubiera arrancado la cabeza a Tom, creador y por aquel entonces aún director de MySpace, a mordiscos.

Sé que en algún momento volveré a abandonar este blog, pero de momento, y mientras dure la inspiración y las ganas, lo mantengo. He estado leyendo muchos blogs musicales últimamente, algunos muy buenos, pero no es lo que busco para éste. Es sólo pura diversión. Un sitio donde poner mis experiencias, locuras, aventuras y desventuras como fan. Un lugar donde poner a caldo al cantante de turno cuando haga algo que me saque de mis casillas. Un hueco donde poder expresar mi punto de vista y mis opiniones, un punto de vista totalmente alejado del modo músico-profesional. Porque no soy profesional. Ni pretendo serlo, ni ya quiero serlo, una se hace mayor para esas cosas y llegué un poco tarde. Si hubiera nacido como unos seis años más tarde (y con mayor autoconfianza), quizás otro gallo cantaría, nunca mejor dicho.

No espero que este blog llegue a mucha gente, probablemente llegará a mi gente cuando les apetezca leer parrafadas que escribo cuando me da la vena, pero quería poner por escrito las causas de por qué un blog así, en plan "AVISO: cualquier opinión aquí expresada es sincera, personal y totalmente subjetiva." Significando ello que lo que a mí me gustaría es que el resto de gente compartiera de igual manera sus puntos de vista, ya sean afines o no a los míos. Mucho se luchó por la libertad de expresión, hay que aprovecharla pero eso sí, sin faltar al respeto. Hay maneras de decir las cosas, y maneras.